Tesoros escondidos en las Islas Canarias

Laguna de los Clicos

Se acerca el verano y seguro que muchos de vosotros tenéis ya vuestro destino elegido. Sol, playas, buen ambiente, y las Islas Canarias… ¿Lo último no lo teníais pensado?. Bueno, por algo estamos nosotros aquí, para añadiros razones para que las conozcáis. Ningún turista de sol que se precie puede dejar de lado la eterna posibilidad de sol que ofrece el archipiélago canario.

Las Montañas de Fuego de Lanzarote, las dunas de Maspalomas en Gran Canaria, la espectacular casa de César Manrique en Lanzarote, el Teide en Tenerife, el punto más alto de España. Todas estas joyas, y otras no tan conocidas, que son las que se van a convertir hoy en protagonistas nuestras, bien merecen la pena una escapada este verano.

Lanzarote tiene verdaderas joyas escondidas, como el La Laguna de los Clicos, un acantilado-playa, podríamos llamarlo. Cerca de aquí tenemos Los Hervideros, una cueva formada por la lava y los gases que quedaron atrapados bajo la superficie de la tierra. Profundas cuevas que se encuentran con el mar y las columnas de espuma. La fuerza del mar, rugiendo entre las rocas, provoca un espectáculo digno de verse.

En Fuerteventura os invitamos a conocer la Casa de los Coroneles en la Olivia, un rincón colonial, con puertas de madera y balcones tallados. Desde la terraza y la torre se pueden tener magníficas vistas de los tejados de tejas y los volcanes en el horizonte.

Caldera de Bandama

El Poblado de la Atalayita en Pozo Negro es un centro de interpretación es un pueblo construido en el primer milenio antes de Cristo por las tribus bereberes del norte de África. Desde Pájara a Playa Solapa, o marchando al sur para ver Playa Garcey y los espectaculares restos del transatlántico SS American Star, que encalló en 1994. Incluso sin estos restos, la playa, con sus acantilados, bien merece la pena.

De Tenerife está claro que tenemos que mostraros el Teide, y las maravillosas vistas que de la isla tendremos en su cima. Las fantásticas formaciones rocosas de los alrededores son dignas de verse. En la isla, Icod de los Vinos es conocida por su famoso árbol drago, o la Iglesia de San Marcos, con un formidable altar mudéjar en oro y plata. El verdadero tesoro está en su museo, con una de las mejores cruces de plata de toda España. Vino de La Habana en 1600, cuando los barcos que llegaban a España desde el Nuevo Mundo pararon en Tenerife.

En Puerto de la Cruz nos detendremos en los Jardines Acuáticos de Risco Bello, con sus 600 variedades de plantas. En Santa Cruz os aconsejamos visitar el Museo de la Naturaleza y el Hombre. Allí conoceremos a los guanches, que habitaban las islas antes de la época colonial. Estos momificaban a sus muertos, y muchas de estas momias se conservan en el museo.

Por último en Gran Canaria vale la pena conducir hasta Caldera de Bandama, y contemplar los acantilados de la región, junto con el microclima que se respira en la zona. Desde la época de los guanches podemos observar la naturaleza que nos rodea.

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