Pablo Picasso en Málaga

Pablo Picasso

Málaga cuenta con dos lugares fundamentales dedicados al genial pintor malagueño Pablo Picasso, su casa natal y su museo, donde vivir y sentir la magia y el espíritu del genial artista andaluz. A pesar de que Picasso pasó gran parte de su vida en Francia, tanto en París como en la Provenza, su carrera de artistas se vio siempre influenciada por su infancia en Málaga.

Enseñado por su padre, Picasso rechazó las limitaciones de las convenciones clásicas. Fundó el movimiento cubista, junto con Braque, y nunca permitió que su arte se estuviera quieto. Sus obras se exhiben en museos de todo el mundo, pero sólo el sur de España, Málaga, pudo alimentar su precoz talento, su amor por los colores y las formas, su admiración la luz.

La Casa Natal de Picasso está en el centro histórico de la ciudad, en la esquina de la Plaza de la Merced. Fue aquí donde el Picasso niño comenzó a hacer sus primeros dibujos. Convertido hoy en un museo y en parte de la Fundación Picasso, esta casa ha sido reformada en el estilo burgués del siglo XIX con valiosas antigüedades, incluyendo el mobiliario y el decorado andaluz.

Entre los recuerdos que aparecen de Picasso tenemos los de su bautizo, unas sábanas bordadas por su madre, una fuente de cerámica de su madrina y una pintura de un palomar realizada por su padre. Existen fotografías del artista, de sus padres y de su hermana Lola.

El Museo Picasso se encuentra entre los más importantes de Andalucía, con una gran colección de obras del artista. Estas van desde retratos y paisajes convencionales hasta obras cubistas y otras reforzadas con collages. Hay además, dibujos y grabados.

Entre los más destacados hay que citar el Niño y la Muñeca, Retrato de un Hombre Barbado y Los Pobres, todos ellos anteriores a 1906. Del período cubista nos quedamos con la Botella de Bass, Guitarra, Periódico, Cristal en la Mesa.

La colección posterior a 1914 comienza con el retorno al clasicismo, debido a la Primera Guerra Mundial, que se pone de manifiesto en la obra Olga Kokhlova con Mantilla. Más tarde aparecen ya los símbolos surrealistas, al igual que los desnudos, los gatos, los turbantes y las escenas violentas.

Las mujeres comienzan a ocupar un lugar destacado, como Olga sentada. Las obras, expuestas en orden cronológico, muestran la sorprendente facilidad con la que Picasso juega hacia atrás y hacia delante con los estilos, además de pintar de igual forma sobre lienzo, madera, cobre, o bien con lápiz, collage, cerámica o escultura.

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