Los puros de la Palma, placer en Canarias

Puros de la Palma

La gente de La Palma dice que sus cigarros son tan buenos como los que hacen en La Habana. En la isla canaria de La Palma muchos os dirán, casi con toda la razón del mundo, que en realidad los puros que fumaba Winston Churchill no eran de Cuba sino de aquí. ¿Quién sabe si esto es o no verdad?. Lo que sí es palpable que cada día se venden más puros de La Palma.

Siempre ha habido una relación entre las Islas Canarias y Cuba, así como entre España y los países sudamericanos desde el descubrimiento del Nuevo Mundo. De hecho, el establecimiento de la industria cigarrera en La Palma surgió a raíz de los inmigrantes que regresaron a La Palma desde Cuba con mucha riqueza y nuevos conocimientos. El clima subtropical de la isla y sus suaves pendientes exuberantes son ideales para el cultivo de la hoja de tabaco.

La forma en la que se hacen los puros de La Palma no ha cambiado en décadas. Filas de hombres y mujeres se sientan en largas bancas de madera en las fábricas. Parece como si estuviéramos en el centro de La Habana en 1950. Delante de ellos se colocan los montones de hojas de tabaco. Con un puñado en sus dedos, se crean los puros.

La popularidad de los puros de La Habana ha beneficiado en parte a los de la Palma. Al ser tan caros los cubanos, los de la Palma son mucho más baratos, por lo que, cualquier persona que pasee por las calles de La Palma, puede comprarse uno de ellos.

Además de existir un arte para realizar los puros, está claro que también existe un arte para fumarlos de manera adecuada. Con el fin de disfrutar de su fina mezcla de sabores, queremos daros una serie de consejos a tener en cuenta:

  • El puro nunca debe permanecer en la boca mientras está siendo encendido
  • Hay ciertos encendedores que pueden afectar el sabor del puro. Lo mejor es una cerilla.
  • Es importante darle un pequeño golpe al ser encendido, para deshacer los sabores no deseados que haya podido tomar antes de su encendido.
  • El humo debe permanecer en la boca, pero no se inhala. Después de unos segundos, lo mejor es soltarlo poco a poco.
  • Dejar al menos un minuto entre calada y calada
  • El puro no puede dejarse en la boca durante más de tres minutos seguidos, ya que se empaparía y perdería su sabor

Es evidente que este último consejo no lo sigue mucha gente.

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