La Romería del Rocío en Huelva

Virgen del Rocio

El Domingo de Pentecostés la aldea del Rocío será un hervidero de peregrinos que hayan caminado durante varios días desde sus lugares de origen. Algunos habrán llegado a caballo, otros en carretas tiradas por bueyes, y otros sin embargo simplemente a pie, atravesando las arenas del Coto de Doñana. Una aldea que durante el año apenas tiene más de un centenar de personas, y que en estas fechas de romería estalla en una metrópoli de más de un millón de personas.

El sueño de cada peregrino es tocar a la Virgen del Rocío durante la procesión que tiene lugar por la aldea durante más de doce horas. Muchos peregrinos pertenecen a las distintas hermandades, más de cien, que hay por toda Andalucía. Cada cofradía tiene su propio carro de bueyes, con el estandarte de la Virgen del Rocío, al que se le conoce como Sin Pecado.

Cuenta la leyenda que en el tronco de un árbol hueco, en las marismas del Guadalquivir, un zacador se encontró la estatua de la Virgen María en el siglo XV. Al principio, sólo los pueblos de la zona de Villamanrique y Almonte la veneraron. No fue sino hasta principios del siglo XX cuando su fama se extendió hasta Sevilla, y luego a toda Andalucía.

Incluso hay peregrinos que llegan de Barcelona, Madrid o Canarias, y en ocasiones del extranjero. Para llegar al Rocío es necesario cruzar el río Guadiamar, con el vado del Quema, cerca de Villamanrique, donde vivía el cazador que encontró la imagen de la Virgen. Aquellos que hacen por primera vez el camino son bautizados en el Quema, una tradición con más de cien años de antigüedad.

Al llegar a la aldea del Rocío, cada hermandad tiene que presentarse ante la hermandad matriz de Almonte. Ya por la noche, de madrugada, y tras una misa y el rosario, el estandarte de la hermandad de Almonte se dirige al santuario de la Virgen. Los almonteños se afanan a la reja de la Virgen, esperando impacientes el momento de ver aparecer el Sin Pecado de Almonte por la puerta del Santuario.

Es en ese momento cuando saltan la reja, que bien pueden ser las 02.00 o las 03.00 de la madrugada, y toman las andas de la Virgen, para celebrar la multitudinaria procesión, llevándola a todas las casas que tienen las distintas hermandades en la aldea. Las campanas de la iglesia no dejan de sonar en todo momento, y no se hace el silencio hasta que, poco después del mediodía, la Virgen vuelve de nuevo al santuario.

Es el momento en el que los peregrinos hacen de nuevo el camino de vuelta hacia sus respectivos lugares de origen, la mayoría de ellos atravesando de nuevo el Coto de Doñana, para embarcarse en Sanlúcar de Barrameda. La experiencia de hacer el camino hacia el Rocío es inigualable.

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