10 lugares que ver en Gijón en 1 dÃa

Bienvenido a Gijón donde te mostraré 10 lugares que ver en 1 dÃa. Intentaré hacerlo no como un guÃa turÃstico con paraguas y horarios estrictos, sino como alguien que te la muestra con orgullo y cariño, deseando que la sientas como yo la sentà en mi viaje más reciente: Viva, salada, y sorprendentemente acogedora.
Prepárate, porque aunque sólo tengamos un dÃa, haré que cada paso cuente para mostrarte esos lugares que ver en Gijón en 1 dÃa.
1. Playa de San Lorenzo: El primer suspiro
Toca levantarse temprano y si hay un lugar donde siempre empiezo cualquier paseo en cualquier ciudad costera, es aquÃ, junto al mar, cuando aún todo está cerrado y solo escuchas las olas y algunas gaviotas.
¿Ves ese mar que se extiende con soltura hacia el horizonte? Pues es el Cantábrico, y la playa es San Lorenzo, la playa más querida por los gijoneses. No es sólo un rincón de arena dorada y olas inquietas: es el punto de encuentro, el telón de fondo de que envuelve a la ciudad.
Empezaremos caminando por el muro, el paseo marÃtimo que la recorre. A esta hora, el aire aún huele a pan tostado de los cafés cercanos y a yodo del mar. Hay surfistas desafiando las olas desde muy temprano. Es imposible no pararse, mirar y sentir cómo el Cantábrico te da los buenos dÃas.

2. Iglesia de San Pedro y Termas Romanas: Donde todo empezó
A medida que seguimos el muro hacia el oeste, verás asomar la Iglesia de San Pedro. Su silueta es inconfundible y guarda un lugar especial en el corazón de Gijón. Aunque es de construcción más reciente, su ubicación y sus lÃneas clásicas evocan una conexión profunda con el pasado asturiano.
Justo a sus pies, están los vestigios romanos de las Termas de Campo Valdés. Te invito a entrar —la entrada es gratuita— y a imaginar cómo, hace casi dos mil años, esta misma tierra acogÃa baños públicos, conversaciones y rituales cotidianos de la antigua Gigia.

3. Cimavilla: Alma vieja, corazón vivo
Subimos ahora hacia Cimavilla, el barrio alto, el casco histórico. Aquà el suelo cruje bajo nuestros pasos con siglos de historia. Es un pequeño laberinto de calles estrechas y casonas con sabor a salitre. Es bueno ir sin mapa por estas calles, dejándonos sorprender por cada rincón.
Si encuntras una casa de piedra con balcones de hierro forjado, estarás frente a la Casa Natal de Jovellanos, figura ilustre de la Ilustración española.
AquÃ, historia y vida se entrelazan. Los bares con olor a sidra conviven con la memoria de siglos pasados. Y siempre, siempre, con ese aire que viene del norte y acaricia las mejillas.

4. Cerro de Santa Catalina y Elogio del Horizonte: El vértice del viaje
Llegamos al Cerro de Santa Catalina, un antiguo enclave militar reconvertido en parque. Y en lo más alto nos espera el Elogio del Horizonte, obra de Chillida.
Este monumento no se explica, se vive. Igual a algunos os pueda parecer un mastodonte sin sentido, pero te propongo que entres en él, te pongas en el centro y cierres los ojos. Escucha el eco del viento. Mira cómo el cielo y el mar se funden justo ahÃ, donde apuntan los brazos de hormigón. Es uno de esos lugares que, una vez visto, se queda contigo para siempre.

5. Puerto deportivo: Donde el mar se viste de ciudad
Bajamos del cerro por la ladera este, y entramos en el puerto deportivo. Aquà la ciudad se refleja en el agua, y los barcos descansan como si esperaran a contarnos sus aventuras.
Es un rincón elegante, sereno, que muestra otra cara de Gijón: La más moderna, la que convive con la historia sin miedo. Podemos hacer una pausa aquÃ, tomar un café en una de sus terrazas, y ver cómo la ciudad sigue su curso a nuestro alrededor.
6. Plaza Mayor: El corazón que late
Seguimos caminando y llegamos a la Plaza Mayor, custodiada por el edificio del Ayuntamiento. Es una plaza amplia, armónica, con soportales que protegen del sol y de la lluvia —porque aquÃ, el tiempo cambia de humor como si nada—.
Es uno de esos lugares que parecen siempre preparados para una fiesta. En verano hay conciertos, mercados medievales, y en invierno las luces navideñas la envuelven con magia.
Si tienes un momento, simplemente siéntate, respira y mira.

7. Jardines de la Reina y Plaza del Marqués: La elegancia del pasado
Desde la Plaza Mayor bajamos hacia el puerto antiguo, pasando por los Jardines de la Reina, un rincón lleno de paz, ideal para dejar que el tiempo se detenga un poco.
Muy cerca, en la Plaza del Marqués, está el imponente Palacio de Revillagigedo, que guarda en su interior arte contemporáneo, pero por fuera conserva toda la solemnidad del siglo XVIII. Al lado, Pelayo, espada en alto, vigila la ciudad desde su pedestal. Aquà se mezcla la historia, el arte, y la mirada firme hacia el futuro.
8. Mercado del Sur: Sabor a vida diaria
A estas alturas, seguro que te empieza a entrar el hambre. Vamos entonces al Mercado del Sur, donde los colores, los olores y las voces de Gijón se mezclan en un ballet cotidiano. No es un mercado turÃstico: Es un mercado de verdad.
Aquà compran las abuelas, los chefs, los estudiantes. Si quieres llevarte un trocito de Gijón, este es el sitio: Quesos asturianos, dulces de almendra, embutidos, fabes… Yo nunca salgo sin picar algo.
9. Museo del Ferrocarril: La nostalgia sobre raÃles
Qué queréis que os diga. Siendo como soy un apasionado de los trenes no me podÃa faltar esta visita.
El Museo del Ferrocarril de Asturias es otro de esos lugares que sorprenden. Está en una antigua estación de tren, y dentro te espera una colección encantadora de locomotoras, vagones y recuerdos de una época en la que todo parecÃa ir sobre raÃles… aunque más despacio.
Aunque no seas un amante de los trenes, te garantizo que hay algo profundamente evocador en este sitio. Es como abrir una cápsula del tiempo.

10. Una buena sidra para despedirse
Y por supuesto, no podemos cerrar el dÃa sin brindar. Asà que te llevo a una sidrerÃa. Hay muchas, toda una ruta de la sidra, pero elegiremos una donde el camarero escancie como se debe y el ambiente sea tan auténtico como acogedor.
Pedimos una botella —o dos— y unos platos para compartir: chorizo a la sidra, tortilla jugosa, queso Cabrales con membrillo. La sidra se sirve desde lo alto, y el lÃquido cae con fuerza, oxigenándose antes de llegar al vaso. Bebemos a sorbos cortos, pero con alegrÃa.
Gijón, al final, es eso: momentos compartidos con sabor a sal, a manzana y a verdad.
Ha sido solo un dÃa, pero espero que con estos 10 lugares que debes ver en Gijón, sientas que has conocido no solo una ciudad, sino una parte de la historia astur.
Porque Gijón no es una postal: Es una forma de estar en el mundo, con los pies en la tierra y la mirada en el mar.
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