Ruta de 3 días por los pueblos más bonitos de la Comarca del Matarraña, en Teruel

pueblos más bonitos de la comarca del matarrana
Pueblos más bonitos de la comarca del Matarraña, Teruel

¿Conocéis la comarca del Matarraña, en la provincia de Teruel? Se encuentra en su parte más oriental y está formada por una serie de pueblos localizados en torno a ese río turolense.

Es una zona a la que, tan dados como somos a poner nombres que recuerdan otros lugares del mundo, se la conoce como la Toscana aragonesa, por sus pueblos medievales de piedra, sus calles empedradas y los paisajes de gran importancia geológica que la forman, y porque a muchos recuerda a esa zona del norte de Italia.

Esta zona aún no está demasiado tomada por el turismo español ni mucho menos internacional y en él encontrarás Naturaleza, patrimonio histórico, y ante todo, tranquilidad, mucha tranquilidad. Aquí podrás pasear olvidándote del tiempo, y por momentos, pensar que vuelves a la Edad Media.

Estos son algunos de los pueblos más bonitos de la comarca del Matarraña, en una ruta de 3 días y 2 noches.

Día 1: Naturaleza y patrimonio en Valderrobres y La Fresneda

El primer día de nuestra ruta comienza con una de las joyas naturales del Matarraña: Las pasarelas del Parrizal de Beceite. Aunque la visita la empezaremos aquí, dormiremos más tarde en La Fresneda.

Las pasarelas del Parrizal

Es una ruta senderista sencilla que discurre junto al río Matarraña, entre pasarelas de madera, paredes verticales de roca caliza y pozas de agua cristalina, y es probablemente la ruta senderista más conocida de toda Teruel.

Esta ruta senderista es conocida por los estrechos del Parrizal, un desfiladero de paredes verticales que en determinados momentos del día apenas deja pasar la luz.

Es un lugar ideal para disfrutar de la Naturaleza y el senderismo. La caminata principal dura unas 2-3 horas ida y vuelta y es perfecta para hacer por la mañana.

Valderrobres

Valderrobres es la capital de la comarca del Matarraña, y en mi opinión personal, la más atractiva de cuantas visitas haremos en estos 3 días.

No nos separa gran distancia de Beceite, apenas media hora en coche, y la primera gran impresión es la que os llevaréis para entrar al casco histórico. Para ello hay que cruzar el puente de piedra sobre el río Matarraña, la fotografía más icónica de la comarca.

Valderrobres desde su puente de piedra
Valderrobres desde su puente de piedra

Una vez dentro os recomiendo perderos por sus calles empedradas, con pronunciadas escaleras en pendiente, casas de piedra y balcones de forja, y llegar hasta la plaza de España, donde se encuentra el ayuntamiento renacentista.

Cerca, un imponente castillo medieval domina la localidad desde lo alto de una colina todo el casco antiguo. y junto a él, la iglesia de Santa María la Mayor, de estilo gótico, otro de sus grandes atractivos.

Llega el momento de probar de nuevo la gastronomía turolense, y Valderrobres es l lugar ideal para hacer una parada, sentarse en una terraza y almorzar, probando algún plato típico de Teruel, como el ternasco o por supuesto el jamón de Teruel.

La Fresneda

Al atardecer, llegamos a La Fresneda, donde pasaremos la noche.

Este pueblo, declarado conjunto histórico-artístico, tiene un encanto especial gracias a su trazado medieval y a su ubicación en una ladera con vistas espectaculares al paisaje del Matarraña.

Es pequeñito y no demasiado conocido, lo que lo vuelve muy tranquilo.

La Fresneda - plaza Mayor
La Fresneda – plaza Mayor

Adentraros hacia su plaza Mayor porticada, amplia y con edificios históricos como el ayuntamiento y la cárcel medieval. Antes, pasearéis por sus calles estrechas lleva inevitablemente a descubrir rincones con escudos heráldicos, casas solariegas y miradores hacia el valle. Calles todas ellas con un sello muy personal, donde cada vecino parece haberse puesto de acuerdo con los de su misma calle para darle un aire natural muy similar en cuanto a decoración.

Pasad la plaza Mayor y subid hacia su iglesia, y más allá, rodeándola, podréis adentraros por un estrecho camino a lo que queda de los restos de un pasado castillo.

Dónde dormir esta primera noche

Dormiremos en el Hotel El Convento de La Fresneda, un alojamiento con mucho carácter, instalado en un antiguo convento del siglo XVI. Un lugar perfecto para descansar tras un día completo entre naturaleza y patrimonio.

Ideal su patio interior, donde podréis descansar de la larga jornada de viaje. En él, un par de pequeños estanques con peces de colores e incluso tortugas lo convierten en un remanso de paz a la que contribuye también el continuo sonido de sus fuentes.

Día 2: Beceite, Cretas y Calaceite

El segundo día lo dedicaremos a visitar tres localidades con estilos muy diferentes, pero igualmente encantadoras: Beceite, Cretas y Calaceite.

Beceite

Aunque ya hemos rozado Beceite el día anterior con la ruta del Parrizal, haremos en esta mañana una visita más pausada.

Su casco urbano conserva el aire de pueblo de montaña, con casas de piedra y portales medievales. Destacan el portal de San Roque y el portal de San Gregorio, que formaban parte de las antiguas murallas, o también, desde el punto de vista monumental, la iglesia de San Bartolomé o el Palau.

Beceite - iglesia de San Bartolomé
Beceite – iglesia de San Bartolomé

Además, Beceite está rodeado de ríos y parajes naturales que invitan al baño en verano, como las pozas del río Ulldemó o el pantano de Pena. Es también un lugar famoso por la presencia de cabras hispánicas en los alrededores, lo que lo convierte en un destino atractivo para amantes de la naturaleza.

Cretas

La siguiente parada es Cretas, un pueblo de raíces medievales con un marcado aire templario.

Su casco histórico es de calles estrechas, también empedradas muchas de ellas, y entre arcos y portales, pasando sin prisa nos lleva hasta uno de sus puntos más llamativos: la plaza Mayor, presidida por la iglesia parroquial y varias casas nobiliarias con escudos en la fachada.

Cretas - plaza Mayor
Cretas – plaza Mayor

Cretas tiene además un vínculo muy especial con la tradición vinícola. Sus alrededores están llenos de viñedos, y es un lugar ideal para descubrir bodegas familiares y catar vinos con Denominación de Origen Terra Alta (ya en tierras vecinas de Tarragona) o los propios de la zona.

Calaceite

Por la tarde llegamos a Calaceite, considerado el pueblo más monumental de la comarca del Matarraña.

Sus calles la hacen parecer un museo al aire libre, con casas solariegas de piedra cuyos detalles barrocos deestacan en las fachadas.

La plaza Mayor es el corazón de este pueblo y es, justo donde nos alojaremos; es porticada y el lugar donde se celebran ferias y mercados tradicionales. Cerca está la barroca iglesia de la Asunción y al lado la Casa Moix.

Calaceite - plaza Mayor
Calaceite – plaza Mayor

Pero si algo os debo destacar aquí es el ambiente que se respira: Calaceite es tranquilo, acogedor y con ese encanto de los pueblos que parecen haberse detenido en el tiempo, y en los que por momentos solo se oyen tus propios pasos.

Y como en buena parte de Teruel, también cerca hay restos arqueológicos. En los alrededores, si quieres salir del pueblo hay importantes yacimientos íberos, como el poblado de San Antonio.

Todo convierte a Calaceite en un lugar perfecto para combinar historia, arqueología y tradición.

Donde dormir en la segunda noche

Dormiremos en el Hotel del Sitjar, un alojamiento con mucho encanto situado en la misma plaza Mayor, ideal para terminar la jornada disfrutando de la calma de este pueblo.

Día 3: Torre del Comte, Fuentespalda y Valjunquera

En nuestro tercer día nos dirigimos hacia el interior de Teruel, pero antes de despedirnos del Matarraña hacemos paradas en tres localidades menos conocidas, pero llenas de autenticidad: Torre del Comte, Fuentespalda y Valjunquera.

Torre del Comte

Este pequeño municipio destaca por su iglesia de San Pedro, que domina el pueblo. Es otro de esos pueblos de la comarca cuyo trazado medieval y casas de piedra transmiten la tranquilidad de un lugar pleno de esencia.

En Torre del Comte también encontramos restos de murallas y portales de entrada que recuerdan su importancia en la Edad Media.

Fuentespalda

Un poco más adelante llegamos a Fuentespalda, otro pueblo que sorprende por su patrimonio.

Su iglesia de El Salvador es una de las más grandes de la comarca, y también sus calles invitan a un paseo relajado.

Uno de los rincones más curiosos es la antigua nevera, una construcción subterránea donde se almacenaba hielo y nieve para conservar alimentos.

Valjunquera

La última parada es Valjunquera, un pueblo pequeño pero encantador, con una plaza Mayor muy agradable y varios edificios de interés como la iglesia de San Miguel.

El entorno agrícola que lo rodea, con campos de olivos y almendros, le da un aire sereno y auténtico.

Tras estas visitas, ponemos rumbo a Teruel capital o a otras zonas de la provincia, cerrando así nuestra ruta por el Matarraña.

Más allá del Matarraña: la serenidad de los pueblos turolenses

La provincia de Teruel es un destino que sorprende sobre todo porque partimos de su desconocimiento turístico.

En la provincia hay otras comarcas igualmente atractivas, además de la del Matarraña.

El Maestrazgo, con pueblos como Cantavieja o Mirambel, es de paisajes más montañosos y cascos históricos también medievales. La Sierra de Albarracín, por su parte, combina bosques, ríos y el que muchos consideran uno de los pueblos más bellos de España: Albarracín.

albarracin
Albarracín

En Teruel la vida parece transcurrir sin prisas, con una historia que contar en cada pueblo y donde la belleza se encuentra en pequeños detalles: en una plaza porticada, en el sonido del agua de una fuente, o en el aroma de un campo de olivos.

Pero volviendo adonde empezamos, el Matarraña es, sin duda, un excelente punto de partida para descubrir la serena belleza de los pueblos de Teruel, para desconectar y disfrutar del presente dejándose llevar por el encanto de lo que es auténtico y natural.

Para seguir tu visita por la provincia:

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