De txikiteo por San Sebastian

Pintxos

La cocina vasca me encanta, y eso que me coge un poco lejos, la verdad… Tomar unos pintxos, algo así como las tapas vascas, se pueden ya tomar en cualquier parte del mundo. Desde Barcelona hasta Londres, pasando por Montreal y Nueva York, los sabores tradicionales de la cocina vasca, deleitan los paladares más exóticos. El bacalao, las anchoas, las setas, los calamares, la merluza, el queso y el pan crujiente. Con estos ingredientes podemos montar unos pintxos de categoría.

Pero si ya tenemos la oportunidad de viajar al País Vasco, los pintxos nos sabrán mucho mejor, más genuinos, algo así como más vascos, ¿no?. Nos vamos entonces a… San Sebastián, por ejemplo, ¿qué me decís?. Hoy nos dejamos de monumentos y nos damos el gustazo del arte social del txikiteo.

San Sebastián podría ser algo así como la capital vasca de la cocina, y que no se nos enfaden los demás, por favor. A lo largo de esta encantadora ciudad costera, los pintxos son para olvidarnos quizás hasta de dónde estamos. Son auténticas obras de arte de la cocina. Se pueden servir individuales, o con una tortilla de patatas, salteados con pulpo o anchoas… Un pedazo de pan crujiente, con jamón ibérico, setas y queso derretido… o un centenar de cosas…

Txikiteo es una palabra elegante. Eso de decir en pleno centro de San Sebastián: “oye, tú, ¿nos vamos de txikiteo?” no es para pensárselo. Es poner el pie en la calle a la hora del mediodía y hacerlo. Pero, sigamos en esto las costumbres vascas y a los vascos, que para eso ellos son los maestros de la especialidad. Hay que salir a la calle pensando que vamos a estar en cada bar unos 15 minutos más o menos, tiempo justo de tomarnos uno o dos pintxos, una cerveza o un vaso de vino.

La Cuchara de San Telmo

Nada más, y luego a otro bar, y a otro. Éso es el txikiteo. El txacolí es el vino favorito para los pintxos, un vino un poco amargo para mi gusto, pero que es un acompañante perfecto. Las calles empedradas del casco viejo de San Sebastián son nuestro escenario. Yo que vosotros, sin que os vieran ni se percataran de ello, lo mejor es seguir la primera vez a un grupo de amigos de la zona, vascos autóctonos que ya se saben los mejores lugares. A partir de ahí, a vuestro gusto, no os faltarán sitios.

Hay ocasiones en las que ni siquiera esperéis a buscar mesa. Txikitear también se hace en la propia barra del local, que es donde se exponen los diferentes pintxos. Os acercáis allí y elegís el vuestro, vuestra cervecita o txacolí, y a gustar. Claro, ojo, el verdadero desafío es saber cuándo parar, porque si entras en uno, en otro y luego en otro…

Bueno, he pensado que si no encontráis algún grupo de vascos al que seguir de manera sigilosa en vuestra primera vez, os doy unas pistas de recorrido. Venga, seguidme… Empezamos en la Cuchara de San Telmo, calle 31 de agosto número 28, en el casco viejo. Yo aquí probé unos pintxos deliciosos de risotto con queso gorgonzola y txipirones o calamares rellenos. Después nos vamos al Bar Txepetxa, en la calle Pescadería 5, donde los pintxos de anchoas son los mejores.

Aguantad, que seguimos… Ahora nos vamos a Borda Berri, en la calle Fermín Kalbetón 12, donde tenemos que probar sin duda el maravilloso foie gras tostado y los pimientos rellenos con atún. De allí, próxima parada, Bar Ganbara, en la calle San Jerónimo 21, para no perderse las exquisitas setas y los langostinos asados. Y por último, el Restaurante la Viña, en la calle 31 de Agosto número 3, con sus albóndigas y sus champiñones.

En definitiva, que no lo esperéis más. Que os vayáis ya para el País Vasco, que os oigan decir eso de txikitear y que luego me contéis que tal la experiencia, ¿vale?.

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