Baiona, el azul más hermoso de Galicia

Baiona

Tengo que reconocer mi debilidad por Galicia. Afortunadamente, acostumbro a viajar hasta ella y tener la enorme suerte de disfrutar de sus paisajes, sus recónditas poblaciones, su laberinto perfecto de verde y azul. Da igual la época del año en la que nos encontremos, Galicia es bellísima. No hace falta maquillarla con palabras porque ella misma se basta para deslumbrarnos. Hoy os quiero acercar a Baiona, en la provincia de Pontevedra, un lujo azul al alcance.

Baiona me maravilló nada más llegar. Sus soportales, sus cruceiros y galerías, su casco histórico empedrado, completamente llano. Baiona y sus playas en donde el tiempo poco nos importa para contemplar la belleza de la ría, su ambiente tradicional, muy familiar, sobre todo en la calle de los vinos, que cada fin de semana, muestran la alegría de un rincón que salta alegre a los ojos.

Baiona se enorgullece gratamente de su Castillo de Monterreal, con sus puertas de Felipe IV, o la del Sol, así como la Torre del Reloj, en la que ya no brilla el mismo señor del tiempo, trasladado ahora al Ayuntamiento. Tomamos calle arriba hasta la almenada entrada regia y la Torre de la Tenaza, antigua mazmorra llena de leyendas, pasando por la recoleta Torre del Príncipe, del siglo X, destruida por Almanzor y reconstruida por Felipe II. Y en sus alrededores, por si nuestra vista aún no tuviera bastante, un espléndido pinar donde duermen, al arrullo de las sombras, cuatro playas, la de Concheira, Ribera, Barbeira y la de los Frailes.

En Baiona tenemos que contemplar el convento de las Dominicas, del que los habitantes del lugar dicen que sus monjas, de clausura, tienen algunas hasta cuatro siglos de edad, o la casa de Lorenzo Correa, así como la plaza de Pedro Castro, donde antes se encontraba el Ayuntamiento, y que hoy preside la antigua Casa del Deán.

En el precioso puerto de Baiona, al arrullo constante de la marea, descansa una réplica de la Pinta, la caravela de Colón. Desde allí, el centro histórico de la ciudad nos mostrará las antiguas iglesias de la Misericordia y San Juan, o la ex colegiata de Santa María, del siglo XIX, así como el precioso santuario de Santa Liberata, en donde contemplamos el maravilloso retablo de la Santa.

Una preciosidad singular es la Iglesia de Santa Cristina, que aún de 1920, se construyó junto a la desembocadura del Miño. A la entrada de Baiona nos hemos dejado atrás el Cruceiro de la Santísima Trinidad, de 4 metros y medio de altura, una cruz gótica del siglo XV por donde pasaba la antigua calzada romana.

Y es que Baiona es un encanto, qué queréis que os diga. A cualquier hora, en cualquier época del año, esta ciudad se os mostrará como lo que es, un rincón donde el azul de la ría entra a convertirse en belleza natural.

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