El Albaicín, la Alhambra y el Generalife

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Después de un paseo por el centro de Granada, el segundo día decidimos pasear por la mañana por el Albaicín, cuyas empinadas cuestas y empedradas callejas parecen más de un pueblecito perdido en las montañas que de una ciudad. El mirador de la plaza San Nicolás es ineludible, y a todas horas del día está lleno de gente que se acerca a admirar las incomparables vistas (desde la Alhambra se los ve a todos, pequeñitos). Ver desde aquí a la magnífica Alhambra y la brillante Sierra Nevada no tiene precio. Si podéis verlo también al atardecer no os lo perdáis, el momento en que se esconde el sol y se encienden las luces del palacio es mágico.

Bajamos del Albaicín por la plaza Larga, y vimos parte de la antigua muralla Zairí. Una vez abajo salimos por la Puerta de Elvira.

La tarde la ocupamos en el placentero quehacer de visitar la Alhambra y el Generalife. Se sube en autobús (nº 32) desde la Gran Vía de Colón. Vimos los bonitos jardines del Generalife, embriagándonos del delicioso aroma de las flores. El palacio, obra de arte morisca, es preludio de la belleza arquitectónica que encontraríamos en los Palacios Nazaríes. Destaca, cómo no, el famoso Patio de la Acequia.

También vimos el Baño Polinario, que aún conserva lienzos de azulejos, y el Palacio de Carlos V, obra renacentista con un amplio patio circular, que Irving consideró “arrogante intruso”, pues no solo desentona con los espléndidos palacios orientales sino que, además, destruyó parte de éstos para ser construido.

La Alcazaba nos impresionó por su recia sobriedad (estuvo destinada a la guarnición militar) y por las vistas que se tiene desde sus torres, en especial desde la de la Vela. Desde allí se domina toda Granada, en especial el precioso Albaicín, con sus blancas casas, y la vega del Darro.

La visita a los Palacios Nazaríes supuso la culminación de la visita. No hay palabras suficientes para expresar el virtuosismo de sus filigranas, la armonía de sus arcos, el colorido de sus azulejos, la belleza de sus patios y fuentes. Tuvimos la mala suerte de ver el Patio de los Leones sin los leones (los estaban restaurando), pero aún así nos parecía muy hermoso. Igualmente nos impresionó la Sala de los Abencerrajes y la de las Dos Hermanas, así como el patio de los Arrayanes. El coqueto jardín de Lindaraja también resulta fascinador, sobretodo cuando has leído las evocadoras palabras que le dirigió Irving.

Otras lecturas de interés

Información práctica

  • Alhambra y Generalife: es aconsejable concertar visita con antelación (en temporada alta es imprescindible). Te darán una hora concreta para entrar en los Palacios Nazaríes, pero tienes toda una franja horaria (mañana o tarde) para visitar el resto: jardines y palacio del Generalife, Palacio de Carlos V, Baño Polinario, Alcazaba, etc. Entrada: 12 € (+ 1 € si reservas); 9 € (+ 1 €) para estudiantes.
  • Resulta muy recomendable leer antes de la visita los Cuentos de la Alhambra, de Washington Irving. En Granada lo venden en muchas tiendas de souvenirs.

… continúa en: paseo por Granada, la carrera del Darro

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