Paseo por la costa en San Sebastián

Palacio Miramar

Cuando llegamos a San Sebastián y nos dirigimos a una oficina de turismo para que nos indicaran un recorrido interesante por la ciudad, la chica que nos atendió nos dijo en primer lugar la zona de la costa, aquella que va entre el Peine de los Vientos y el barrio de Sagües. Nos comentó que era un tramo de gran belleza, al que muchos donostiarras acudían a pasear.

Eso era lo que buscábamos, un lugar tranquilo para pasear, relajado, y tal vez romántico. El trayecto tiene unos siete kilómetros, un paseo de casi tres horas, que bien podéis hacer por la mañana temprano, o en la tarde, para contemplar el atardecer sobre la costa de San Sebastián.

El Peine de los Vientos es una célebre escultura de Chillida, en el que uno puede pararse a dos cosas fundamentalmente: la primera, mirar la escultura e intentar buscar el lado que nos pudiera indicar que se trata de un peine. y en segundo lugar escuchar el batir de las olas, antes de continuar nuestro paseo a lo largo de la playa de Ondarreta, y entrar en el Palacio de Miramar.

Nada más ver el palacio comprenderemos el porqué la reina María Cristina gustaba de pasar los veranos en San Sebastián, disfrutando como nosotros de este paseo, oyendo romper las olas sobre la costa. Podéis observar las construcciones típicas que se levantan por aquí, como el Hotel de Londres e Inglaterra, el Ayuntamiento, el Sagrado Corazón o el Club Náutico.

Si os da un poco de hambre o sed por el camino, podéis tomar asiento en la Perla o en el Café Biarritz, donde lo mejor es ver pasar el tiempo a nuestro alrededor. Después de descansar un rato, nos acercamos hasta el muelle, plagado de lanchas de motor y yates el de ocio, y de pequeñas barquitas el muelle de pesca. Si tenéis suerte, podéis ver algunos pescadores descargando.

Al final del muelle tenéis el Acuario, adentrándonos en el Paseo Nuevo, que tiene a su derecha el Monte Urgull, escenario histórico de batallas anglo-francesas. Seguimos paseando y veremos la desembocadura del río Urumea, situado entre el Hotel María Cristina, el Teatro Victoria Eugenia y el Palacio Kursaal, diseñado por el prestigioso arquitecto Rafael Moneo.

Desde allí la propia playa nos lleva hasta el barrio de Sagües. Se puede seguir paseando aún más, saltando de roca en roca por la playa, hasta Mompás. Podréis ver muchas cosas que los turistas normales no pueden ver. También podéis subir al Monte Ulía, y disfrutar de las vistas tomando una buena botella de sidra.

Autor: Jose Manuel Vargas
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