Matavenero, una experiencia unica

Matavenero

Tengo un amigo que acaba de relatarme una experiencia de viaje fabulosa y quiero haceros partícipe de ella. Es de esos amigos a los que les encanta los viajes en plan aventura total, y leyó en una ocasión en una revista el pueblo de Matavenero, una pequeña aldea en las montañas de León y que se está repoblando. Sus residentes practican un estilo de vida muy respetuoso con el medio ambiente.

Al parecer, la única forma que tuvo de llegar hasta este pueblo fue tomando un autobús en Madrid hasta Bembibre, de allí un taxi por 10 euros a San Facundo, y después, a pie por un camino de tierra durante hora y media, hasta llegar a Matavenero. Ya véis que es toda una aventura, la verdad.

El autobús tarda desde Madrid a Bembibre unas cuatro horas y media, mientras que el taxi apenas 20 minutos hasta San Facundo. Desde allí sólo se abre un camino de tierra, el que lleva hasta Matavenero. Durante una hora no hay indicio ninguno de civilización entre las montañas leonesas, hasta llegar a la altura de un río, donde ya mi amigo atisbó el olor de una fogata.

La primera vista que tuvo de la aldea fueron una serie de casas de madera y algunos edificios en ruinas. Las paredes de piedra estaban cubiertas de musgo y todos los caminos eran de tierra. Se podía oir el murmullo del agua por todas partes y había canales de agua dulce por los caminos. Al otro lado del valle se alzan majestuosos molinos de viento, contra los que, por mor de la caminata, no habría ido a luchar Don Quijote.

Rï de Matavenero

Mi amigo recuerda con curiosidad cómo la primera persona que se encontró le ofreció una taza de , y le explicó, sin más preámbulos, que podría dormir en la cocina común con los demás visitantes. La tienda de la aldea estaba cerrada y no podría comprar comida ahora mismo. Sin embargo, allí todo el mundo se plantea la generosidad como algo tan común como un saludo.

Allí las horas se miden por el día y la noche. Nadie lleva reloj. La aldea más cercana está a media hora de allí, Poibueno. Allí sólo podemos encontrar una iglesia en ruinas y 8 habitantes. Es donde se compra leche, yogures y queso. Los que viven en Poibueno son lecheros, que invitan a cenar mientras les compras la leche (no sé si les sale muy rentable). La naturaleza y el silencio reinan en el ambiente.

La gente en Matavenero tiene diferentes animales domésticos, entre ellos se incluyen perros, gatos, burros y vacas. No son totalmente independientes del mundo exterior, pero cultivan una gran parte de sus alimentos. En el pueblo no se usa el dinero, sino que se las apañan por medio del trueque. El jueves son los días de trabajo común, todo el mundo tiene que trabajar en beneficio de la comunidad.

Una de las cosas más interesantes en Matavenero es su mezcla de culturas. En la comunidad hay españoles y alemanes. Casi todo el mundo habla inglés, alemán y español, o por lo menos uno de los tres idiomas. Hay niños incluso que están aprendiendo portugués.

Matavenero

Dormir se duerme en la cocina común, provista de varias “camas” en donde tienes que colocar tu saco de dormir. Los baños están fuera, y hay cinco en total en la aldea. Apenas se usa la electricidad, y el agua caliente sólo se consigue a través de calentadores de agua.

Sólo dos personas de Matavenero viven allí desde su rehabilitación en 1989. Hay gente que está haciendo el Camino de Santiago, personas que se alejan del bullicio y la contaminación de las ciudades, y alemanes amantes de la aventura. Sin duda es eso, aventura, la experiencia de vivir alejado de la civilización por unos días. Y está cerca de nosotros, en la provincia de León.

Información adicional

Si queréis vivir esta experiencia por unos días, podéis recibir más información en el teléfono 987 693 216, todos los días entre las 19.30 y las 20.30 horas. También hay una dirección postal a la que podéis escribir: Matavenero, Lista de Correos, 24300 Bembibre, León.

Fundamentalmente hay que llevar algo de comida para compartir, vino o algún lugar especial, tabaco si fumáis, frutas y/o carne. Otras cosas útiles son dos encendedores, papel higiénico, alimentos básicos, café, navaja, pasta de dientes y una brújula.

No están permitidos los vehículos con motor. Y sí muchas ganas de aventura.

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