El Palacio de la Almudaina en Palma de Mallorca

Palacio de la Almudaina en Palma

El Palacio de la Almudaina se halla justo al otro lado de la puerta principal de la Catedral de Palma de Mallorca, otra joya excepcional que tenéis que visitar si estáis en la isla, por lo que podéis matar dos pájaros de un tiro, la verdad. Este palacio fue, como su nombre indica, una fortaleza árabe, construida por los gobernadores musulmanes de Mallorca en el 902, cuando el califato de Córdoba conquistó la isla.

El último gobernador árabe que vivió en la Almudaina fue Abu Yahya, quien fue expulsado por el rey Jaime I de Aragón cuando conquistó la isla en 1229. Pero fue su hijo, Jaime II, coronado en 1276, el encargado de iniciar la importante reconstrucción del palacio, convirtiéndolo en un Alcázar Real y en una residencia de verano. Para algunos, los trabajos de reconstrucción se iniciaron en 1281, y para otros en 1309.

Su arquitecto, Pedro Salvá, fue también el responsable de la construcción del Castillo de Bellver. Salvá construyó sobre lo que quedó de la antigua ciudadela árabe, y luego reconstruyó el interior gótico. La reconstrucción continuó no sólo con el rey Jaime II, sino también con Sancho I y Jaime III, para terminarse en 1343.

El Palacio de la Almudaina se convirtió finalmente en sede de los reyes de Mallorca con Jaime III, hasta que fue derrotado y asesinado en la batalla de Llucmajor en 1349, incorporándose el reino de Mallorca a la Corona de Aragón. De la reconstrucción destaca la Torre del Homenaje, en cuya parte superior se halla una estatua del arcángel Gabriel.

Interior del Palacio

A la hora de entrar en el Palacio hay disponibles en la entrada audio guías que vienen muy bien. La entrada principal conduce directamente al Patio de los Reyes o el Patio de Honor. El rey Jaime II ordenó construir una capilla al lado del patio, la preciosa Capilla de Santa Ana, que data del siglo XIV. La fachada es de estilo románico.

Más hacia el interior encontramos el Patio de las Reinas, que da a la galería de la Capilla de San Jaime, y donde se conservan los baños árabes. Aquí hay dos alas: una, el Palacio de los Reyes, con su Gran Salón, que tiene espectaculares vistas de la Bahía de Palma; el otro, el Palacio de las Reinas. Las numerosas habitaciones contienen tapices, alfombras orientales y muchas obras de arte.

El Pasillo de Ronda tiene un magnífico techo mudéjar blanco y negro, que fue descubierto en los trabajos de restauración de 1960. En la Sala de los Reyes hay numerosos retratos de los reyes de Mallorca, y unos magníficos tapices flamencos de los siglos XIV al XVI, así como tapices españoles de los siglos XVII y XVIII, que muestran antiguas batallas con los turcos.

De particular interés es el Salón del Trono del siglo XIV, idéntico al salón del trono del Palacio de los Reyes de Mallorca en Perpignan.

Hoy en día el Palacio de la Almudaina se utiliza como Capitanía General y alberga las oficinas del puerto de Palma.

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