Receta de sangría española para el verano

Sangría española

Hoy hace un calor insoportable por estas latitudes. Cuando por mor del trabajo nos resulta imposible desplazarnos a la playa, y relajarnos tumbados al sol o dándonos un buen chapuzón, creo que no hay nada más tradicional, auténtico y español que una sangría. Nada más mencionarla, ya parece que entra algo de fresquito por la ventana. Una jarra de cristal, mucho hielo, y mucho calor… esos son los ingredientes básicos.

Existe una manera generalmente aceptada, para que vamos a engañarnos, de hacer sangría en casa. Yo, que mi relación con la cocina se extralimita única y exclusivamente a abrir la ventana por las mañanas, os puedo asegurar que en apenas cinco minutos, tenéis preparada vuestra sangría fresquita para superar los rigores del verano.

RECETA PRÁCTICA DE LA SANGRÍA

Los ingredientes fundamentales son:

  • Una botella de vino tinto
  • Una cantidad similar, o algo menos, de Seven Up, Sprite, u otra bebida de limón espumosa
  • Una copa de licor, preferentemente brandy, whisky o Cointreau
  • Un melocotón
  • Una manzana
  • Una naranja
  • Azúcar

Ya con todo esto por delante, nos ponemos manos a la obra. El vino tinto, ya que estamos en un blog sobre España, que sea español, por favor. Tampoco que sea demasiado barato. Estiraros un poquito, que luego si os pasáis, será peor la resaca.

Preparación:

– Empezamos cortando las frutas y bañándolas en licor. Como os dije antes, cualquier licor es bueno, aunque la ginebra y el vodka no le caen muy bien a la sangría que digamos, por experiencia propia os lo digo. Si tampoco queréis meterle mucho alcohol al asunto, eso de que tanta mezcla no es buena, podéis probar con los licores sin alcohol, por ejemplo licor de uva. La fruta no tiene porqué ser exclusivamente manzana, naranja o melocotón. Yo he visto sangrías incluso con kiwi o plátano.

– A continuación, vertemos el vino, el licor, las frutas y el Seven Up en la jarrita, añadiéndole mucho hielo. Luego le echamos un poquito de azúcar, para endulzar aún más el asunto, y, a gusto del consumidor, una rociadita de canela. Lo probáis un poquito, y si veis que no anda aún muy dulce, un poco más de azúcar.

– Y de ahí ya sólo nos queda tomar un vaso y darnos un gustazo de sangría.

– Sírvela siempre bien fresquita.

Realmente os puedo asegurar que la sangría no es una ciencia exacta. Las posibilidades de ir probando ingredientes son muy altas. Así que, para sobrellevar estas temperaturas, una sangría, la mejor cura.

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