10 lugares que ver en Sanxenxo: playas y rincones que merece la pena conocer

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Sanxenxo es uno de los destinos turísticos más conocidos de Galicia y una de las localidades más populares para pasar las vacaciones de verano en las Rías Baixas. Si buscas qué ver en Sanxenxo, conviene tener claro desde el principio qué vas a encontrar: una localidad completamente volcada hacia el mar, con enormes playas, un paseo marítimo lleno de vida y una oferta de restaurantes, terrazas y alojamientos que durante los meses de verano convierte esta parte de la costa gallega en un destino muy animado.

Estuve en Sanxenxo durante uno de mis viajes por Galicia y, personalmente, no fue su patrimonio histórico lo que más me llamó la atención. El centro es agradable y merece un paseo, pero hay localidades cercanas que me parecieron más interesantes desde un punto de vista histórico o monumental. El verdadero atractivo de Sanxenxo está en otro sitio: en el mar y, sobre todo, en sus playas.

La playa de Silgar resume bastante bien esa sensación. Una enorme franja de arena frente a una localidad que prácticamente vive mirando hacia ella. Hoteles, restaurantes y terrazas se suceden a lo largo del paseo marítimo y, cuando llega el verano, también lo hacen los visitantes. Porque esa es la otra cara de Sanxenxo: si viajas en temporada alta encontrarás muchísimo ambiente, pero también bastante gente.

Y quedarse únicamente con Silgar sería un error. El municipio cuenta con decenas de playas, pequeñas calas, miradores, espacios naturales y algunos lugares históricos que permiten organizar una visita mucho más completa. Estos son los 10 lugares que recomiendo ver en Sanxenxo.

Qué ver en Sanxenxo: 10 lugares recomendables.

1. Playa de Silgar

Es difícil comenzar por otro sitio. La playa de Silgar es probablemente la imagen más reconocible de Sanxenxo y también el lugar alrededor del cual gira buena parte de la vida turística de la localidad.

Se trata de una extensa playa urbana de unos 800 metros de longitud situada prácticamente en pleno centro. Frente a ella discurre el paseo marítimo, donde se concentra una buena parte de los hoteles, restaurantes, cafeterías y terrazas.

Eso hace que sea una playa especialmente cómoda si estás alojado en Sanxenxo. Puedes pasar la mañana junto al mar, salir a comer prácticamente sin abandonar el paseo y regresar después a la arena. No es necesario organizar nada demasiado complicado para disfrutar de un día de playa.

La contrapartida la encontré precisamente en su popularidad. Sanxenxo es uno de los destinos de verano más conocidos de Galicia y Silgar no es precisamente una playa solitaria. En julio y agosto puede estar realmente concurrida. Si buscas tranquilidad absoluta, hay otros arenales del municipio que pueden resultar más apropiados.

Aun así, merece la pena recorrerla aunque no tengas intención de bañarte. El paseo junto a Silgar es uno de esos lugares por los que seguramente acabarás pasando varias veces durante cualquier estancia en Sanxenxo.

2. La Madama de Silgar

Mientras recorres la playa verás una pequeña figura femenina situada sobre una roca en el mar. Es la Madama de Silgar, una escultura realizada por el artista gallego Alfonso Vilar que se ha convertido en uno de los símbolos de Sanxenxo.

Su ubicación tiene buena parte de la culpa de su popularidad. La figura aparece aislada sobre la roca, rodeada por el mar y frente a la playa, formando parte del propio paisaje de Silgar.

No hace falta dedicarle una visita específica porque inevitablemente la verás durante el recorrido por el paseo marítimo, pero sí merece la pena detenerse unos minutos. Es uno de esos elementos que identifican inmediatamente a Sanxenxo y probablemente una de las fotografías que acabarás llevándote del viaje.

madama de silgar
Madama de Silgar

3. Paseo marítimo y puerto deportivo

Más que buscar monumentos concretos, una de las cosas que recomiendo hacer en Sanxenxo es simplemente recorrer su paseo marítimo.

Aquí entendí rápidamente qué tipo de destino es la localidad. La playa queda a un lado y, al otro, se suceden restaurantes, cafeterías, heladerías, terrazas, hoteles y establecimientos turísticos. Durante los meses de verano el movimiento es constante prácticamente durante todo el día.

Personalmente creo que esta zona se disfruta especialmente cuando comienza a caer el sol. Después de pasar el día recorriendo las Rías Baixas o disfrutando de alguna de sus playas, resulta agradable caminar junto al mar, sentarse en una terraza o buscar algún sitio donde cenar.

Continuando el recorrido llegarás hasta el puerto deportivo de Sanxenxo, otra muestra de la estrecha relación que mantiene la localidad con el mar. Es una zona agradable para caminar entre embarcaciones y contemplar desde otra perspectiva la fachada marítima de Sanxenxo.

No esperes un paseo solitario durante el verano. Sanxenxo es muy turístico y eso se nota especialmente aquí. Pero precisamente ese ambiente forma parte de su personalidad.

playa y puerto deportivo de sanxenxo
Playa y puerto deportivo de Sanxenxo

4. El centro de Sanxenxo

Después de recorrer Silgar y el paseo marítimo merece la pena alejarse durante un rato de la playa y caminar por el centro de Sanxenxo. No esperes encontrar un gran casco histórico monumental porque creo que esa no es precisamente la principal virtud de la localidad. Al menos, esa fue mi impresión cuando estuve allí.

El centro es agradable, tiene calles animadas, comercios, pequeñas plazas y algunos edificios que recuerdan el Sanxenxo anterior al enorme desarrollo turístico de las últimas décadas. Durante el recorrido puedes acercarte también a la iglesia de San Xinés de Padriñán y continuar después por las calles próximas al puerto.

Personalmente me gustó recorrerlo, pero no fue lo que más me llamó la atención. Si estás haciendo una ruta por las Rías Baixas encontrarás poblaciones cercanas con conjuntos históricos que, en mi opinión, tienen bastante más personalidad. Combarro, a pocos kilómetros, es probablemente uno de los ejemplos más evidentes.

Y creo que esto es importante decirlo porque Sanxenxo no necesita competir con esos lugares. Su principal atractivo está en la costa. El centro complementa la visita, permite conocer otra parte de la localidad y merece que le dediquemos un rato, pero probablemente acabarás regresando hacia el paseo marítimo y el mar.

paseo maritimo de sanxenxo
Paseo maritimo de Sanxenxo

5. Punta Vicaño

Entre las playas de Silgar y Baltar se encuentra Punta Vicaño, uno de los espacios que permiten escapar durante un rato del paisaje más urbano de Sanxenxo.

Es una pequeña península cubierta de vegetación que se adentra en el mar y cuenta con senderos y zonas desde las que contemplar la ría de Pontevedra. Su ubicación resulta especialmente interesante porque está muy cerca de algunas de las áreas más concurridas de la localidad y, sin embargo, ofrece un entorno bastante diferente.

Además, Punta Vicaño encaja perfectamente en un recorrido a pie entre Sanxenxo y Portonovo. En lugar de limitarte a desplazarte de un núcleo al otro, puedes aprovechar el camino para detenerte aquí y contemplar la costa desde otra perspectiva.

Es uno de esos lugares que probablemente no justificarían por sí solos un viaje hasta Sanxenxo, pero que enriquecen mucho una visita cuando ya estás recorriendo la localidad.

6. Portonovo

Prácticamente unido a Sanxenxo se encuentra Portonovo, uno de los lugares que incluiría sin ninguna duda durante una estancia en el municipio.

Aquí permanece algo más visible el carácter marinero de esta parte de Galicia. El puerto y las calles próximas al mar ofrecen un ambiente diferente al de la fachada más turística de Sanxenxo, aunque Portonovo también recibe muchísimos visitantes durante el verano.

La distancia entre ambos núcleos permite combinarlos fácilmente dentro de un mismo recorrido. Una opción bastante agradable es caminar desde Sanxenxo hacia Portonovo siguiendo la costa, pasando por Punta Vicaño y aprovechando para conocer las playas que aparecen durante el camino.

Portonovo cuenta además con una importante oferta de restauración y alojamiento. Si vas a pasar varios días en esta zona de las Rías Baixas, puede servir incluso como alternativa a Sanxenxo para establecer allí tu base.

7. Playa de Baltar

Entre Sanxenxo y Portonovo se encuentra la playa de Baltar, otro de los grandes arenales urbanos del municipio.

Es una playa amplia y cómoda situada frente a una zona con numerosos servicios. Su ubicación hace que sea también una buena referencia para recorrer a pie esta parte de la costa y enlazar Sanxenxo con Portonovo.

Como ocurre con Silgar, no esperaría encontrar aquí una playa desierta durante el verano. Nos encontramos en una de las zonas más turísticas del municipio y eso inevitablemente se nota durante la temporada alta. A cambio, tienes restaurantes, alojamientos y todo tipo de servicios a poca distancia.

Sanxenxo funciona especialmente bien para quien quiere unas vacaciones de playa sin renunciar a tener prácticamente todo a mano, y Baltar es un buen ejemplo de ello.

8. Playa de Canelas

Si seguimos avanzando por la costa desde Portonovo llegaremos a la playa de Canelas, una de las que merece la pena conocer si quieres descubrir algo más que Silgar.

El recorrido litoral entre Portonovo y Canelas resulta especialmente interesante porque permite contemplar una costa algo diferente a la gran fachada urbana de Sanxenxo. En esta zona aparecen pequeñas puntas y espacios desde los que se abren bonitas vistas sobre la ría de Pontevedra.

Canelas combina un arenal amplio con un entorno algo menos urbano que Silgar, aunque continúa siendo una playa muy frecuentada durante la temporada estival.

Si vas a pasar varios días en Sanxenxo, mi recomendación sería precisamente no quedarse siempre en la misma playa. Una de las grandes ventajas del municipio es la cantidad y variedad de arenales que tiene repartidos por su costa.

9. Playa de A Lanzada

Aunque está alejada del centro urbano, A Lanzada es uno de los lugares imprescindibles que ver en Sanxenxo y uno de los paisajes costeros más conocidos de las Rías Baixas.

Aquí cambia por completo el escenario. Frente a las playas urbanas aparecen una enorme extensión de arena, las dunas y un horizonte mucho más abierto hacia el Atlántico. Es uno de los grandes arenales de esta zona de Galicia y merece desplazarse hasta allí incluso aunque no tengas pensado pasar todo el día en la playa.

A Lanzada se extiende entre los municipios de Sanxenxo y O Grove y destaca tanto por sus dimensiones como por su entorno natural. Si Silgar representa el Sanxenxo urbano y turístico, A Lanzada muestra una cara completamente diferente de esta costa.

También es un buen lugar para acercarse al final de la tarde. Su orientación hacia el océano y la amplitud del paisaje hacen que sea uno de los lugares más interesantes de la zona para contemplar la puesta de sol.

10. Ermita de Nuestra Señora de A Lanzada

Muy cerca de la playa se encuentra uno de los rincones con más historia de todo el municipio: la ermita de Nuestra Señora de A Lanzada.

El pequeño templo se levanta sobre un promontorio rocoso frente al océano, en un enclave que ha estado ocupado desde hace siglos. En sus alrededores se han encontrado restos arqueológicos que demuestran la importancia histórica de este lugar mucho antes de que Sanxenxo se convirtiera en el gran destino turístico que conocemos actualmente.

La ermita tiene origen medieval y en la zona se conservan también restos relacionados con una antigua fortificación que protegía este tramo de costa frente a los ataques procedentes del mar.

A todo ello se suma una de las tradiciones populares más conocidas de las Rías Baixas: el baño de las nueve olas. Durante generaciones se atribuyeron propiedades relacionadas con la fertilidad a las aguas de A Lanzada y la tradición sostenía que las mujeres que querían quedarse embarazadas debían recibir nueve olas del mar sobre su cuerpo.

Más allá de leyendas y tradiciones, merece la pena acercarse simplemente por el paisaje. Desde el promontorio se contempla el Atlántico y buena parte del arenal de A Lanzada, formando uno de los escenarios más bonitos que encontré en esta parte de la costa.

Las playas, el verdadero motivo para visitar Sanxenxo

Si tuviera que resumir mi visita, diría que Sanxenxo me pareció ante todo un destino de playa.

No iría buscando uno de los cascos históricos más impresionantes de Galicia porque creo que sería crear una expectativa equivocada. Hay poblaciones cercanas que, desde el punto de vista histórico o monumental, pueden resultar bastante más interesantes.

Sanxenxo juega otra partida. Tiene kilómetros de costa, numerosos arenales y una infraestructura turística enorme. Puedes pasar el día en la playa y tener a pocos metros una terraza para tomar algo, restaurantes donde probar pescado y marisco, hoteles y prácticamente todos los servicios que puedas necesitar.

Para quien busca unas vacaciones cómodas junto al mar resulta fácil entender por qué Sanxenxo se ha convertido en uno de los destinos más populares de Galicia.

También tiene una consecuencia evidente: en temporada alta hay mucha gente. Yo tendría esto especialmente en cuenta si puedes elegir las fechas del viaje. Julio y agosto son los meses en los que encontrarás más ambiente, pero también playas mucho más concurridas, tráfico y una mayor ocupación en restaurantes y alojamientos.

Si prefieres conocer la localidad con algo más de tranquilidad, finales de primavera y el comienzo del otoño pueden proporcionar una experiencia bastante diferente.

Dónde dormir en Sanxenxo

Al ser uno de los principales destinos turísticos de las Rías Baixas, encontrar dónde dormir en Sanxenxo no suele ser complicado por falta de oferta. Hay hoteles, apartamentos turísticos, pensiones y establecimientos de diferentes categorías repartidos principalmente por el centro, los alrededores de la playa de Silgar y la zona que continúa hacia Portonovo.

Si vas a pasar varios días, alojarse cerca del paseo marítimo resulta especialmente cómodo porque permite ir andando a la playa, salir a cenar o tomar algo en alguna de sus muchas terrazas sin necesidad de utilizar el coche.

Eso sí, conviene reservar con bastante antelación si tienes pensado viajar en julio o agosto. La misma popularidad que hace que sus playas estén muy concurridas durante el verano provoca también una elevada demanda de alojamiento.

Gran Talaso Hotel Sanxenxo

Entre los establecimientos más conocidos está el Gran Talaso Hotel Sanxenxo, un hotel de cuatro estrellas situado junto al mar, entre las playas de Silgar y Baltar. Es uno de esos edificios que recuerdo perfectamente de mi estancia en Sanxenxo y destaca especialmente por su centro de talasoterapia.

El establecimiento aprovecha precisamente uno de los grandes recursos de Sanxenxo, el mar, mediante tratamientos y circuitos basados en agua marina. Cuenta con piscinas de agua de mar y diferentes instalaciones destinadas al bienestar y la relajación, además de habitaciones con vistas hacia la costa.

No es evidentemente la única alternativa para dormir en Sanxenxo ni necesariamente la adecuada para todos los presupuestos, pero sí creo que merece una mención especial por ser uno de los hoteles más representativos de la localidad y una opción especialmente interesante si buscas combinar playa y descanso.

Cómo llegar a Sanxenxo

Una peculiaridad que conviene conocer antes de organizar el viaje es que Sanxenxo no tiene estación de tren. Si estás recorriendo Galicia utilizando transporte público tendrás que combinar el ferrocarril con el autobús.

Eso fue precisamente lo que hice yo. Llegué primero a Pontevedra y desde allí continué en autobús hasta Sanxenxo.

Pontevedra es uno de los puntos más cómodos desde los que realizar esta conexión. Existen servicios regulares de autobús entre ambas localidades y las frecuencias aumentan durante los meses de verano debido a la mayor demanda. Algunos servicios continúan además hasta Portonovo, lo que resulta especialmente práctico si tienes allí tu alojamiento.

El tiempo de viaje depende del servicio elegido, las paradas y el tráfico, especialmente durante el verano. Como los horarios y frecuencias pueden variar según la época del año, lo más recomendable es consultar la información actualizada del Transporte Público de Galicia antes de organizar el desplazamiento.

Si llegas en tren desde otras ciudades gallegas o desde otros puntos de España, una opción sencilla es por tanto viajar hasta Pontevedra y realizar desde allí el último tramo por carretera.

En coche, Sanxenxo resulta todavía más cómodo y además permite utilizar la localidad como base para recorrer esta parte de las Rías Baixas. Pontevedra, Combarro, O Grove y la isla de A Toxa se encuentran a distancias perfectamente asumibles para organizar excursiones durante el día.

Qué ver cerca de Sanxenxo

Una de las ventajas de alojarse aquí es precisamente su situación. Sanxenxo puede funcionar muy bien como punto de partida para conocer otros lugares de las Rías Baixas, sobre todo si dispones de coche.

Combarro sería una de mis primeras recomendaciones. Su conjunto de hórreos junto al mar y sus calles de piedra ofrecen una imagen muy diferente a la de Sanxenxo y permiten completar la parte histórica y tradicional que quizás se echa algo más en falta en este último.

También merece la pena acercarse a Pontevedra, cuyo centro histórico sí justifica dedicar varias horas a caminar sin demasiada prisa. Hacia el oeste aparecen O Grove y la isla de A Toxa, mientras que desde distintos puntos de la costa parten excursiones para conocer las islas y espacios naturales de las Rías Baixas.

Precisamente por eso creo que Sanxenxo funciona mejor si no lo entendemos únicamente como un destino en el que pasar todas las vacaciones tumbados en Silgar. Su posición permite alternar días de playa con pequeñas excursiones y conocer así una parte mucho más amplia de la costa gallega.

¿Merece la pena visitar Sanxenxo?

Creo que depende bastante de lo que busques. Si quieres patrimonio monumental, posiblemente elegiría otros lugares de Galicia antes que Sanxenxo. Pero si quieres playas, ambiente, restaurantes, terrazas y una buena base desde la que recorrer las Rías Baixas, entonces sí me parece un destino interesante.

Mi recuerdo está inevitablemente asociado al mar. A Silgar extendiéndose frente al paseo, a las terrazas llenas y a esa sensación tan característica de estar en una localidad que durante el verano vive completamente volcada hacia quienes llegan de vacaciones.

Y también recuerdo la cantidad de gente. No es un detalle menor. Sanxenxo es uno de esos lugares en los que la experiencia puede cambiar bastante dependiendo del mes en el que viajes.

Por eso, si volviera, intentaría hacerlo fuera de las semanas de mayor ocupación. Seguirían estando las playas, el paseo marítimo, Portonovo y A Lanzada, pero probablemente sería mucho más fácil descubrir esa otra cara de Sanxenxo que queda algo escondida cuando llega el verano.

Para saber más:

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